martes, 3 de julio de 2007

Felicidades...

Comenzar con la muerte, desandar el camino hacia la vida y luego, por fin, regresar a la muerte.
En otras palabras: la vanidad de intentar decir algo sobre alguien.
Paul Auster


La frase aparece en la primer hoja del libro La Montonera, de Gabriela Saidon. Me pareció ideal para comenzar a hablar de vos. Cuando pienso en los ’70, en la valentía de aquellos que dieron la vida por resistir, y me veo a tu lado... agradezco tanto haberte conocido... Que tus 32 y mis 29 nos sorprendan juntos, y por qué no, que en lugar de ser dos, seamos tres.

El 3 de julio de 1979, él estaba cumpliendo tres años de vida... tan bonito de ojos negros, como yo. En otro lado, en la Capital Federal, mis pulmones recién comenzaban a asomar al mundo: tenía sólo tres meses de vida. Nos conocimos 15 años después, porque antes, el 'azar' se encargó de mudarme a las cercanías de su casa... (ahora que lo pienso, siempre siguiéndolo). De ahí en más, como un mandato cuasi divino, luego de que una amiga de la infancia me dijera en broma “vos vas a terminar con este pibe”, jamás lo olvidé.

Hoy, a los 31 años recién cumplidos, sigue pareciendo un chiquito en la permanente búsqueda de la felicidad. Sin pecar de vanidosa por conocerlo, él es único en su estilo de vida, dulce como pocos con quién y cuándo quiere (a pesar de que se hace rogar conmigo), y despierta en la mayoría de la gente que se cruza por su destino una enorme curiosidad. Difícil tarea la mía, no solamente por amarlo, sino por intentar comprender sus actitudes.

Tal vez con la persecución de creer que nuestro destino se ensañó con ambos, es increíble contabilizar los tropiezos que tenemos cada vez que organizamos algo juntos. Sin ir más lejos, mi bronca incontenible se traduce en esta manía de querer verlo cueste lo que cueste, así sea mi salud. Hoy celebro su cumpleaños, sola, una vez más, y sin ganas de ahondar en explicaciones me pregunto por qué las cosas tienen que resultar tan complicadas. Pero me queda una revancha, al menos las últimas horas de este día... sólo para recordarle cuánto lo amo.

1 comentario:

Martín dijo...

Una vez más tremendo. A pesar de todo, nos encontramos unas horas, pocas pero lo suficiente para darme cuenta de lo que falta para empezar de nuevo. Una vez, tengo que volver a empezar...

Se produjo un error en este gadget.