sábado, 15 de octubre de 2011

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Pequeño homenaje al padre de mi hijo. Esta es su primera carta: Tenía apenas 7 semanas.

Ahora me toca a mí. Le dije que se sentara frente a la computadora y tomara nota. Es que la escucho todo el día y no me quejo con lo cual me pareció justo dejarte estas líneas.
Mirá, es simple: No me gusta que haya un intermediario entre vos y yo. Quisiera que puedas sentirme un poco más pero también se que es difícil porque me observás como desde una vidriera a través de sus ojos. Acá estoy bien, el clima es perfecto y la verdad me mima bastante. A veces tengo que seguirla aunque no quiera, eso me pone de mal humor pero no te preocupes que se lo hago sentir. ¿Sabés? aprendí  a amarla desde el primer momento en que empecé a latir. No me imagino sin ella.
Te decía que entre vos y yo me gustaría que no haya intermediarios. Pero como por ahora y hasta dentro de algunos meses vamos a estar separadamente unidos, quise que escribiera por mí lo que tengo para decirte:
-En primer lugar, te doy las gracias por desearme tanto. Se que desde hace algún tiempo soñabas con mi llegada. Acá estoy y te juro que siento tu felicidad. Eso me hace gigante a pesar de mis 11 milímetros de largo.
-Te pido que cuando me veas  y recorras con tus ojos mi cuerpo  selles el encuentro para siempre. Nadie te va a enseñar cómo, pero se que vas a saber exactamente qué hacer.
-Cada vez que me acaricies, pensá en esta carta y tené presente que te estoy acariciando desde el cordón que me alimenta. Apoyo mi mano en él y reconozco tu voz, entonces te abrazo con el corazón, seguro que nadie te abrazó tanto como yo en este tiempo.
-Enseñame a mirar a través de tus palabras.
-Enseñame a elegir para que nadie lo haga por mí, a luchar a pesar de las contradicciones y a leer. Quiero leer todos los libros que existan, incluso los que no leíste.
-No me sueltes la mano ni aún estando en desacuerdo con mis decisiones.
-Haceme libre de religiones para que cuando lo desee, crea.
-Decime muchas veces que me amás porque cada vez que te escucho decírselo a ella crezco un poquito más de la emoción que me causa.
-Mostrame la historia de mi país como más te guste, contame tu vida y llename de palabras. Te voy a necesitar hoy y siempre.
-Cuando me caiga no te desesperes, mi llanto se apagará en tus brazos.
-Acuname, quiero dormirme en vos.
-Dejame peinarte, disfrazarte y enseñarte a que me críes. Nada me hará más feliz.
-Llevame a pasear, corré conmigo y retame cuando lo consideres necesario.
-Ayudame a descubrir mi personalidad sin decirme cómo debo ser sino dejándome sentir.
-Escucha hasta mis silencios. Yo lo hago con vos ahora.
-Compartí tu música y bailá conmigo.
-Sonreíme cuando esté triste.
-Contame cuentos y se exagerado. Eso me va a divertir.
-Discutí con el miedo adelante mío para que cuando sea grande no le tema.
-Demostrame que el amor no te hace sufrir, que lo que duelen son los golpes y que siempre hay un señor que se llama tiempo y todo lo cura.
-Gritá a mi lado por la memoria, la verdad y la justicia. Yo te voy a copiar.
Creo que la lista está completa… 
Ah, no. Me olvido de lo principal: ensayá conmigo el libreto, nadie nace sabiendo ser Papá y eso es lo que más voy a amar de vos. 

3 comentarios:

chica_rutera dijo...

¡Muy bella carta, Lisandro! Tu papá debe haber llorado de la emoción al leerla. Te esperamos mucho, muchos.

@herksky dijo...

Brillantes palabras!!!

Mariam dijo...

Hermoso.

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