jueves, 20 de septiembre de 2007

A solas...

"...Confiar como sólo se confía en un compañero/a al que además se respeta, con el/la cual se comparte un objetivo que trasciende lo individual. Abrazar, disfrutar, recorrer o recibir un cuerpo joven y sano al que, sin embargo, mañana podía arrebatar la cárcel o la muerte. Saber que cada encuentro podía ser el último antes de una separación quizás definitiva y, simultáneamente, suspender el tiempo y olvidar lo inmediato. Inscribir una huella de placer en cada centímetro de la piel amada, anticipándose, ganándole palmo a palmo la batalla a todo el dolor posible de la caída, era una jugada deslumbrante que no necesitaba ningún aditamento para que la intensidad fuera máxima..." Alicia Stolkiner

La cama vacía por una sola noche... anacrónica, o mejor dicho, atemporal, me desperté buscando tu cuerpo. Faltabas. Concebí el sueño luego de las 2 AM. Inquieta, asustada por las sombras de la casa sin vos, transpirada por exceso de frasadas para protegerme de vaya a saber qué, dormité hasta las 5 de la mañana. Me levanté, desayuné en abundancia y por primera vez llegué temprano a trabajar. Y te esperaba. Ansiaba tener una señal tuya. Simple, pero señal al fin. Desesperaba por escucharte, ni mencionar lo que hubiera significado verte a la salida del departamento. Te extrañaba.

Sin embargo la quietud del día se abrigó con tu seguridad de tenerme, una vez más. Gestos... sólo gestos que tu entorno valora, que te pintan de cuerpo entero como un gran hombre. Pero que en ciertas oportunidades son mezquinos conmigo, aunque vaya de tu mano. Estoy segura de que ninguna persona es capaz de sentir que "el dolor no será más que la satisfacción de haberte protegido" ¿te acordás? Aún lo sostengo.

Algún día nos daremos cuenta de lo que significa decir te amo en el momento preciso, ése que asalta lo cotidiano y descubre un nuevo espectro de sentidos que muy pocos nos atrevemos a desafiar, sin temerle a los fracasos. Ya no tengo miedo de amarte, de gritarlo, pero la paciencia me ahoga, por paciente y mediocre a esta altura. La vida es demasiado corta para medirse en ciertas cuestiones, para reprimir abrazos y besos. El tiempo nos gana por goleada todos los días... ¿para qué darle más ventaja entonces?

A veces suelo cansarme de mis ganas... De mi increíble capacidad para adorar tus formas. No puedo zafar... y extrañarte es parte de aquella madurez afectiva que recién ahora asumo. Sin vos no soy... simplemente no soy. Perdoná mi intesidad de pasión, es algo que no aprendí a controlar todavía.

Imagen: WEB

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